¿Colegios de futuro? ¡No! ¡Ya están aquí!

Parramata es una zona bulliciosa, llena de tiendas, oficinas, empresas, bares, restaurantes y… colegios católicos, unos ochenta en toda la diócesis. Se tarda poco menos de una hora en un Ferry que baja por El Río Parramata hasta el centro de Sydney. Si entras en su catedral, te sorprenderá.  Hay toda una piscina bautismal a la entrada, sí, ¡piscina!. Junto al edificio más antiguo y pequeño dedicado más a la oración, se ha construido un anexo con un gran espacio celebrativo, con el altar en medio y donde se acentúa lo comunitario. 

Dejando detrás la Catedral, justo en frente, están las oficinas de La Escuela Católica Diocesana. Allí me esperaba Paul Meldrum. En un gran espacio compartido, nos sentamos en unas de las muchas mesas de trabajo para mantener nuestra primera reunión.  Por cierto, la primera pregunta de Paul nos hizo y que se fueron repitiendo en cada colegio, era si conocíamos a las Madres Teresa y Mary de la Sagrada Familia de Nazaret. Estas dos religiosas españolas han trabajado durante dos años aquí y han dejado una gran huella en el corazón de estas comunidades educativas, sobre todo la de Saint Luke.

Grandes espacios para el trabajo juntos y en grupo, espacios para las presentaciones y otros más pequeños para pequeños grupos, refuerzos y atención personalizada.

Siempre he pensado que una de las mejores formas de aprender auténticos procesos de cambio en educación es viajar y ver qué se hace en otros colegios, en otros lugares, en otros países. Hay abundante literatura  sobre nuevos espacios en educación, hiperaulas, nuevos roles de profesores en grandes espacios. Metodología activas… Pero es necesario visualizarlos. Siempre he aconsejado las visitas a otros centros comprometidos con el cambio. 

Voy a comenzar una serie de visitas a centros educativos en Australia con tres características:

  1. Nuevo rol de profesores en el aula unido a un buen asesoramiento y sólida formación en metodologías activas. 
  2. Nuevos espacios educativos
  3. Apuesta por la tecnología. 

Algunos de estos centros, de los que os  iré contando, ya nacieron con este nuevo concepto de enseñanza-aprendizaje. Otros, han tenido que adaptarse. Pero los que han evolucionado hacia este cambio, lo han hecho dentro de un proceso sistemático, Todo  un cambio de modelo y de mentalidad radical. 

Lo importante no es sólo el cambio, sino qué lo motiva y cómo se realiza. Estoy viendo  auténticos procesos generativos, desde el espacio físico, las metodologías, las tecnologías, pero sobre todo desde un nueva visión se ha conseguido realizar una verdadera transformación, un auténtico antes y un después. Estamos muy acostumbrados a Sistemas de Calidad, Planes estratégicos que realizan diferentes cambios adaptativos para al final no cambiar nada. Esto ocurre con bastante frecuencia en nuestros entornos. Lo más importante es cambiar mentalidades. Esta es la realidad que he encontrado. 

El marco de educación de Las Escuelas de Parramata reconoce la importancia de proporcionar continuidad al aprendizaje de los alumnos durante toda su vida escolar. La idea de proporcionar una experiencia de aprendizaje sin interrupciones desde los primeros años hasta después de la escuela está avalada por numerosas investigaciones. El sistema proporciona un aprendizaje profundo basado en la centralidad del alumno, en las metodologías activas, sobre todo el PBL y el Aprendizaje Cooperativo y en la personalización del aprendizaje. 

Se trata de saber en todo momento en qué situación está el aprendizaje de cada alumno y saber cuándo y qué reforzar en cada momento. 

El Colegio de Primaria de Santa Mónica 

En la Sala de profesores del Santa Mónica, una gran pared llena de etiquetas, pegadas con velcros, nos indica a un solo golpe de vista la situación de cada alumno, sus fortalezas y en qué se le debe ayudar. Constantemente se está retroalimentando. En la Hiperaula la flexibilidad es absoluta y si necesitas reforzar algo siempre hay muchas maneras de poderlo hacer. Los espacios tienen diferentes funciones. Los pequeños espacios permiten que un profesor trabaje con un grupo muy pequeño de alumnos para ayudarles a reforzar lo que necesite.  Es una verdadera experiencia de mejora continua. Es focalizar donde más se necesita. Dentro de estos grandes espacios, aunque parezca lo contrario, la personalización es mucho más efectiva y real. En todo momento se visualiza la evolución de cada uno de los alumnos. Con los datos que se obtienen en la evaluación, los profesores pueden ser mucho más precisos para una evaluación formativa de los alumnos

La flexibilidad es una de las principales características del Marco Educativo de los Centros de la Diócesis de Parramata.

Louise es la directora del centro, junto a Paul, nos atendió y respondió muy amablemente a mis preguntas. “Hace quince años los niños aprendían lo que podían, no porque el sistema les permitiera aprender. Ahora, con estos nuevos espacios conseguimos que cuando los alumnos salgan del aula hayan aprendido a desenvolverse en la vida, puedan hacer una presentación oral, interactuar con sus iguales, defender un proyecto… Es una verdadera escuela que prepara para la vida. Se puede tener la experiencia de trabajar con gentes que no te caiga bien. Hay que aprender a trabajar con todo el mundo.  Se da la oportunidad de expresarse tal y como eres, de ser tú mismo y dialogar desde el respeto.  En la escuela tradicional no se dan este tipo de oportunidades. El aprendizaje de estas destrezas son muy poco probables en una escuela tradicional.”

Las metodologías utilizadas, bajo la base del aprendizaje cooperativo y el PBL, y donde las preguntas orientadoras de investigación vértebra el proceso de aprendizaje. Nos cuenta Paul que los años que los alumnos pasan en el colegio les permite salir a la calle y trabajar con gente de diferente culturas, de diferente capacidades. La escuela les da destrezas para ello. El mayor desafío que tenemos hoy como sociedad  es trabajar unos con otros.  En una clase tradicional es imposible trabajar todas estas destrezas. 

El papel de los profesores es mucho más importante y su formación y acompañamiento es la clave del sistema.

El mayor desafío que encuentran es mantener la formación del profesorado nuevo. Es donde se la juegan. Es importante cuando viene un profesor nuevo que la formación sea muy cuidada. Durante algunos meses, este nuevo profesor trabajará con otro mucho más experimentado para ir adquiriendo las destrezas necesarias, así como el Coaching necesario para ello. Estos profesores coach son básicos y la directora es la principal entrenadora en el equipo. Encontrar los perfiles de profesores adecuados es uno de los principales desafíos. 

Para preparar las clases de la semana siguiente se trabaja en pareja dos horas. Los viernes tienen media hora individual para ponerse al día en la organización de las clases. 

Las metodologías usadas son varias y depende de los momentos, está todo integrado. Todo fluye con mucha naturalidad y predominan en todo momento las metodologías activas. Los espacios ayudan a ello. 

El trabajo en grupo es la base en el Aprendizaje basado en proyectos, siempre vertebrados por preguntas orientadoras.

Los más impactante al entrar en Santa Mónica es ver cómo trabajan juntos 250 alumnos en la misma Hiperaula. Si nunca has visto funcionar una Hiperaula te parecerá una locura, pero no lo es. La flexibilidad que permite la hace una opción muy deseable.

Me fui de Santa Mónica con un gran sabor de boca. Mis expectativas habían sido superada, pero aún no sabía todo lo que me esperaba por vivir. Toda una inmersión en la Educación del Siglo XXI.

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