Convivencia

Que el conflicto forma parte de las relaciones humanas y que educar a nuestros alumnos en la resolución pacífica de los mismos es prepararlos para una sociedad participativa y democrática, es la base sobre la que construir la Convivencia en La Escuela. ¿Cómo prepararlos para una sociedad así si nuestras escuelas no lo reproduce?

Muchos colegios están haciendo un esfuerzo metodológico y están poniendo a los alumnos en el centro de la acción educativa. Sin embargo, no se acompaña en este proceso una nueva visión de la convivencia. Una visión de la convivencia que debe:

    1. Reescribir el rol del alumno y del profesor en la escuela. Con mucha frecuencia los roles excesivamente jerárquicos de los profesores y sumisos de los alumnos no es que ya no funcionen, sino que además son anacrónicos.  Intentar reproducirlos genera malestar y conflictos.
    2. Reorganizar los centros en cuanto a espacios, organización del tiempo, organigrama organizativo…
    3. Un cambio profundo de perspectiva que ponga a los alumnos en el centro del proceso de enseñanza – aprendizaje. Uso de metodologías activas.
    4. Reescribir el curriculum y la evaluación de los alumnos, incluyendo la convivencia como un factor fundamental. Eliminando lo superfluo y las repeticiones innecesarias.plato roto

Desde la perspectiva de este Experto he hecho balance de mi etapa como director de los últimos siete años, ese mirar atrás desde la visión adquirida en este curso, me da una perspectiva completamente diferente de lo que debe ser la Convivencia en el centro. Diferencias que pasan por una mayor participación de familias y alumnos en su construcción.

En los Centros educativos españoles hay mucho buen profesional valiente que contra viento y marea están haciendo un verdadero servicio actualizando la educación de nuestro país a los tiempos que nos ha tocado vivir. Innovar y buscar nuevos caminos se hace necesario.

Según el DRAE innovar es “mudar o alterar algo, introduciendo novedades.” Significa buscar nuevos resultados, nuevos productos porque los que tenemos ya no dan respuestas, ya no nos valen.

Un colegio no lo lidera una persona sino un equipo. Solo que ese equipo debe contar con toda la capacidad posible de moverse. Tener la confianza institucional necesaria.

Hay tres claves fundamentales en el liderazgo hacia el  cambio:

1 El liderazgo debe ser horizontal.

2 Debemos pasar de una organización por etapas y funciones a otra por procesos.

3 Un nuevo paradigma organizacional basado en círculos, no piramidal.

También se hace necesario un nuevo modelo de organización en los centros no piramidal. La participación es clave en todo este proceso.  El objetivo creo que está claro; la mejora de los resultados escolares de nuestros alumnos. Pero atención, mejorar esos resultados escolares no se refiere a las notas finales. Hay elementos que una evaluación cuantitativa no recoge. Una escuela debe esperar de sus alumnos mejora en los resultados de la convivencia, mejora en los resultados de la participación y el compromiso social, de la inversión socio laboral, de la dimensión emocional. Tenemos que formar ciudadanos para La Europa y La España del Siglo XXI.

Pero en un centro pueden quedar paralizadas muchas iniciativas si se busca la aprobación del claustro. No negamos en ningún momento la participación de toda la comunidad educativa en el proyecto, esta es necesaria, urgente y deseable. Defendemos un proyecto flexible que permite la apertura de nuevas líneas de actuación.

Es necesario incentivar el compromiso. Hay en nuestros claustros un buen número de grandes profesionales deseosos de dar nuevas respuestas a los retos que se nos plantean. Hay que dar cauce al compromiso de tantos deseosos de mejorar nuestras escuelas. Pero el liderazgo es situacional. (Blanchard 1990) y tienen mucho que decir los muy implicados. No somos todos iguales, todos somos diferentes.

La convivencia escolar no debe centrarse sólo en la resolución de los conflictos que se originen, sino en la prevención de los mismos. Por ello, tras el estudio de este postgrado, me atrevo a enumerar los elementos que me parecen básicos en este empeño:

  1. Dentro de un nuevo marco organizativo del centro, la constitución de un equipo para la convivencia que entre sus cometidos, coordina los programas de ayuda entre iguales, mediación, participación de familias…
  2. Caminar hacia un modelo de comunidades de aprendizaje donde la participación de las familias sea natural en el proceso.
  3. Un cambio en el curriculum y las metodologías del centro mejora sustancialmente la convivencia. Curriculum, metodologías y evaluación deben poner a los alumnos en el centro de una forma activa. Estos cambios deben buscar la inclusión y el éxito para todos.
  4. Procedimientos para la construcción participativa y democrática de las normas.
  5. Creación de programas de ayuda entre iguales en sus diferentes formas.
  6. Creación de tutorías personalizadas al menos para los alumnos más vulnerables.
  7. Acción tutorial planteada desde la inclusión (selección de alumnos para las aulas, grupos, asambleas de aula, consejos de aulas…)

 

 

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