Preparando una prueba individual y en grupo.

Trabajar en cooperativo, requiere también no abandonar la práctica de realización de pruebas individuales para evaluar a cada uno de los alumnos. La evaluación debe ser siempre individual y en grupo.

Sin embargo, en las pruebas individuales, el grupo cooperativo, puede servirnos de apoyo para que nuestros alumnos puedan preparar adecuadamente esa prueba.

A. pruebas individuales

Utilizar los grupos de aprendizaje cooperativo para administrar las pruebas tiene dos ventajas fundamentales. En primer lugar que los alumnos trabajen juntos antes de la evaluación y poder allanar el campo de juego educativo, al permitirles poner en común lo que han comprendido, y es una forma de asegurar que todos tengan los mismos conocimientos de base para prepararse de cara a la evaluación. Y en segundo lugar, dejar que los estudiantes trabajen en grupos justo después de la evaluación.  (Johnson R y Jonnson D. La evaluación del aprendizaje cooperativo. 2014)

Esta “intromisión” del grupo en la prueba individual, nos va a permitir ayudar a nuestros alumnos a comprender profundamente, al tiempo que promover la coevaluación. Es importante, que los propios alumnos descubran sus propios errores. Sólo si ellos descubren cuáles realmente  son sus fallos, podrá poner los medios para solucionarlos.

1. Preparación para hacer una prueba en grupo.

El profesor entrega a los grupos cooperativos (heterogéneos) una serie de preguntas de estudios para que la debatan entre ellos y alcancen una respuesta consensuada.

Es importante insistir en que las preguntas no deben ser puramente memorísticas. No se trata de buscar información y copiarla en el cuaderno tal cual. Los exámenes deben buscar el equilibrio entre el saber hacer y el saber recordar.

El objetivo cooperativo es que todos los miembros del grupo comprendan cómo tienen que responder correctamente a las preguntas dadas. Si los estudiantes discrepan en las respuestas a alguna de las preguntas, deberán buscar las páginas y los párrafos concretos en el material del que disponen donde se explique la información o los procedimientos pertinentes. Una vez cumplido el tiempo de estudio o repaso, los alumnos se dan ánimos entre ellos para afrontar el examen. 

2. Realizar la prueba individualmente

Al hacer el examen, los alumnos deberán realizar dos copias de sus respuestas. Los alumnos entregan una copia al profesor y se quedan con la otra para el debate en el grupo. El docente evalúa la prueba. En el caso que todos los miembros del grupo haya realizado correctamente el 80% de la prueba como mínimo, todos reciben un punto extra. Si algún miembro del grupo obtiene menos del 50% de las preguntas correctas, a todos se le restará 1 punto.

3. Hacer la prueba de nuevo en el grupo

Se vuelve a realizar la prueba en grupo. El objetivo cooperativo es asegurar que todos los miembros del grupo comprendan el contenido del que se les está examinando. Deben llegar al consenso tanto en las respuestas como en la razón para darla. Todos los miembros del grupo deben saber explicar las respuestas con claridad.

Todos los grupos deben seguir este procedimiento: 

Comparar la respuestas a la primera pregunta: 

  • Si están de acuerdo, un miembro explica sus motivos para dar esa respuesta y los demás comprueban la explicación para asegurarse de que es correcta. Una vez hecho esto, se pasa a la siguiente pregunta. 
  • Si discrepan, los miembros del grupo buscan la página y el párrafo en el material del que disponen donde se explica la información o los procedimientos pertinentes. El grupo es el responsable de asegurar que todos los miembros comprendan el contenido que no han explicado correctamente en la prueba. Los miembros del grupo pueden asignarse mutuamente ejercicios de revisión para casa si fuera necesario. Cuando los miembros están de acuerdo en la respuesta y creen que todos han comprendido el contenido por el que le están preguntando, pasan a la siguiente pregunta. 

Repetir el procedimiento hasta que el grupo responda a todas las preguntas.

Como siempre, terminamos celebrándolo.

B. Pruebas cooperativas 

Presentamos aquí el procedimiento que se puede utilizar para realizar controles colectivos.  Se pueden hacer controles colectivos periódicos y una prueba individual final tal y como hemos expuesto arriba.

  1. Se divide a los alumnos en grupos de cuatro miembros con un nivel heterogéneo de objetivos conseguidos. 
  2. Los grupos llevan a cabo sus tareas juntos durante toda la semana. 
  3. El día señalado (¿último de la semana?) se realiza una prueba sin el material de consulta. El trabajo consiste en ponerse de acuerdo en las respuestas. Si el grupo es de cuatro miembros, se pueden hacer dos parejas.
  4. Cuando las dos parejas terminan, el grupo se reúne y vuelve a realizar la prueba con el material de apoyo. Cuando comprueban que no coinciden en una respuesta o no están seguros de ella, los alumnos buscarán la información correcta. Cada grupo es responsable de asegurar que todos sus miembros comprenden el contenido que no respondieron  correctamente en la prueba. Los miembros del grupo pueden asignarse tareas de apoyo para hacer en casa. El profesor se asegurará que todos los grupos han respondido correctamente a todas las preguntas. 
  5. Cada grupo entrega una hoja con las respuestas y una lista con los nombres de todos los miembros. Cada uno firma en la hora de respuestas para verificar que comprende los contenidos, lo que significa que todos los miembros comprenden los conocimientos que abarca la prueba. 

Después, los alumnos realizan un examen individual. Si algunos miembros del grupo obtiene un porcentaje inferior al 90%, el grupo se reúne y rapa los contenidos con él hasta que este pase la prueba con éxito. 

Otras técnicas para la prueba cooperativa

Lápices al centro.

El carrusel escrito o folio giratorio.

(Para gran parte de este artículo hemos seguido a David W. Johnson y Roger T. Johnson en su libro “La Evaluación del aprendizaje cooperativo.”

3 comments

  1. Gracias Pedro, por compartir conmigo las metodologías que aplican en tu Colegio. Me da gusto ver la estructura y la intención de participar en la innovación.
    Es un gran ejemplo de lo que propone la Comunidad Salesiana al mundo.

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  2. LA COEVALUACIÓN Y LA AUTOEVALUACIÓN EN LA METACOGNICIÓN.

    Cuando nos enfrentamos al proceso de evaluar las actividades de nuestros alumnos, a veces nos encontramos con la dificultad de hacerles entender cuales son los requisitos para obtener un resultado satisfactorio de su aprendizaje.

    Creo que la mejor manera de conseguirlo es la de hacerles ver los éxitos en sus respuestas y aconsejarles sobre como mejorarlas para el futuro.

    Para ello, cuando hacemos un control (exámen, trabajo, etc) sobre los conocimientos adquiridos, en primer lugar intercambiamos los controles entre los propios alumnos para que sean evaluados. El alumno que evalúa a otro compañero le otorga la nota que cree merece. En segundo lugar, cada alumno evalúa su propio control teniendo en cuenta la experiencia que ha adquirido viendo las respuestas de su compañero y los conocimientos propios. Esto hace que el alumno ‘recapacite sobre si mismo’ y vea lo que sabe y lo que no, o al menos conseguimos que se haga preguntas sobre si su respuesta fue la adecuada consiguiendo que fije su aprendizaje por su éxito o por la falta de él.

    Finalmente los cito en mi mesa de trabajo y, en una ‘charla privada’, discutimos sobre la manera de mejorar sus resultados teniendo en cuenta que si la nota otorgada por uno de sus compañeros o por si mismo no es superior a un punto respecto de la mía, les dejo aquella. En esta situación, cuando les explico el porqué de la nota que he observado, la que le ha puesto su compañero y la que el mismo se ha puesto, convenimos en la mejor nota que refleja realmente la que merece. Hasta ahora, el 100% de los alumnos encuentra muy positivo el sistema y acepta las sugerencias que se le hacen respecto de como mejorar sus notas o el porqué ha sobrevalorado o infravalorado su trabajo.

    En definitiva, se encuentran cómodos teniendo una perspectiva global de los resultados de su aprendizaje y participando en el mismo.

    Como he explicado anteriormente, los alumnos saben que si su nota de coevaluación o autoevaluación no es diferente a un punto respecto de la mía, les dejaré la mejor de ellas. Si fuera diferente los citaría para hablar sobre ello.

    Además, esta técnica sirve para resolver problemas interpersonales y la aprovecho para hacer que alumnos que no se llevan bien se coevalúen. Me resulta muy satisfactorio ver como se comprometen en la taréa y comprobar que se coevalúan adecuadamente.

    Al final, veo que mis resultados de evaluación y los suyos solamente varían en la comprensión de lo que les he preguntado. Y cuando HABLAS con ellos/as, realmente entienden lo que deben mejorar y se hacen responsables de cuales son sus áreas de mejora.

    Francisco Afonso
    Colegio Salesiano ‘San Juan Bosco’
    La Cuesta – Tenerife
    paco@salesianos-lacuesta.net

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    1. Gracias Paco por tu reflexión. Estoy convencido al igual que tú que implicar a los alumnos en la tarea de evaluación es la única forma de que puedan realmente aprender de los errores. Tenemos que despenalizar el error y convertirlo en una oportunidad de aprendizaje. Saludos.

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