Metacognición y diario reflexivo

¿Cómo fomentar el pensamiento crítico en el aula?

La metacognición hace referencia al conocimiento de los propios procesos de pensamiento y aprendizaje, de los resultados de estos procesos y de cualquier aspecto que se relacione con ellos; es decir, el aprendizaje de las propiedades importantes que se relacionen con la información y los datos”.

La metacognición posee cuatro características que la identifican:

  1. Llegar a conocer los objetivos que se quieren alcanzar con el esfuerzo mental.
  2. Posibilidad de elección de las estrategias para conseguir los objetivos planteados.
  3. Autoobservación del propio proceso de elaboración de conocimientos, para comprobar si las estrategias elegidas son las adecuadas.
  4. Evaluación de los resultados para saber hasta qué punto se han logrado los objetivos.

Siguiendo las características recién presentadas, la metacognición requiere saber qué (objetivos) se quiere conseguir y saber cómo se lo consigue (autorregulación o estrategia).

Podemos decir que un estudiante es cognitivamente maduro cuando sabe qué es comprender y cómo debe trabajar mentalmente para comprender.

Para nosotros, más importante que la adquisición de conocimiento, es ayudar a nuestros alumnos a comprender. Memorizar sin entender es estéril. Comprender es fundamental en el aprendizaje.

Como claustro debemos preguntarnos:

¿Qué hace mal un alumno para no llegar a comprender?
¿Qué hace de manera ineficaz en su aprendizaje para no llegar a comprender?
¿Qué hace un alumno eficaz para conseguir un aprendizaje profundo?
¿Cómo podemos trabajar la metacognición?

Entre otras muchas fórmulas, vamos a destacar:
Profundizando en los proyectos de comprensión.
Facilitando estrategias para el pensamiento crítico.
Reflexionando sobre el propio aprendizaje.

El aprendizaje debe ser profundo más que extenso. Por eso, comenzar a trabajar los diarios reflexivos, puede ayudarnos, en nuestro centro, que nuestros

¿Qué es el diario reflexivo y cómo podemos trabajarlo?

El diario reflexivo consiste en reflexionar y escribir sobre el propio proceso de aprendizaje, el cual puede abarcar el relativo a una sesión o limitarse a una tarea en particular. Las representaciones que hace el alumno de su aprendizaje, puede centrarse en uno o varios de los siguientes aspectos:

– El desarrollo conceptual logrado

– Los procesos mentales que se siguen

– Los sentimientos y actitudes experimentadas.

– La reflexión del estudiante

(Bordas y Cabreras, 2001)

Hacer que los alumnos lleven un cuaderno o un diario de aprendizaje implica que evalúen lo que están aprendiendo y que planifiquen lo que van a hacer a continuación.

Podemos invitar a nuestros alumnos con el diario reflexivo, a aplicar lo aprendido en otros contextos (transferencias) De esta manera los colocaremos en el último escalón de la taxonomía de bloom.

En el diario reflexivo, los profesores podemos invitar a la metacognición con estas u otras preguntas:

1.¿Qué he hecho?

2.¿Cómo lo he hecho?

3.Si lo volviera a realizar qué cambiaría

4.¿Qué es lo que conoces sobre este tema?

5.¿En qué has tenido mayores dificultades?

6.¿Qué he aprendido hoy en esta clase?

7.¿Cómo puedo relacionar esto… con …?

8.¿Qué conclusiones saco?

9.¿Qué habilidades estoy desarrollando?

10.¿Qué pasos debo seguir para…?

11.¿Qué tipos de dificultades tengo para?

12.¿En qué parte ocupé demasiado tiempo?

13.¿He sido sistemático?

14.¿Cómo he estado de interés en esta tarea?

15.¿Dedico suficiente atención y concentración en lo que hago?

16.¿Cómo puedo concentrarme más?

17.¿Cómo fui de constante en la tarea?

18. ¿De qué me servirá esto que he aprendido?

19. ¿Cómo puedo aplicar esto que he aprendido?

20. ¿Entendiste el trabajo de hoy? ¿Qué no entendiste?

21. ¿Qué deseas para tu vida? ¿Te ayuda lo aprendido hoy?

22. ¿Cómo te sentiste en el aula hoy? ¿Debido a qué?

23. De lo visto hoy, qué me ha parecido más interesante y por qué.

24. Sobre qué aspectos de lo trabajado hoy me gustaría profundizar mucho más.
¿Cuándo usamos el diario reflexivo?

El diario reflexivo podemos usarlo siempre que lo consideremos necesario. Sin embargo, al menos, debe usarse siempre tras un proyecto (PBL, Proyecto de comprensión) o tras cualquier unidad didáctica. Siempre hemos de finalizar haciendo uso del diario reflexivo.

Para utilizar los diarios reflexivos:

El alumno puede usar el diario reflexivo siempre que quiera. Se le valorará la profundidad y cantidad de las entradas.
En determinadas ocasiones, el profesor o tutor puede pedir que se comparta en los grupos lo trabajado en el diario reflexivo. Esto es interesante hacerlo al menos una vez en semana.
Los diarios deben ser recogidos periódicamente por los profesores o tutor.

¿Cómo podemos evaluar el diario reflexivo?

Ejemplo de medidas para evaluar las entradas ( basado en Roger y David Johnson, 2004)

Puntos y criterios:

Número de entradas cumplimentadas (1.5 puntos) Ninguna – Pocas – Todas las requeridas.
Extensión de las entradas (1.5 puntos) Menos de 5 líneas por preguntas – 10 – 15 líneas por pregunta. Más de 15 líneas por pregunta.
Profundidad y nivel de personalización (2.5 puntos) Superficial impersonal – Parcial personal – Profunda, muy personal.
Reflexión (3 puntos) Respuestas sin más. – Respuestas con ejemplos – Ejemplos, reflexiones y rutinas o destrezas de pensamiento en la escritura.
Originalidad (1.5 puntos) Directa – Alguna metáfora – Imágenes muy creativas.

Con estos criterios podemos fácilmente elaborar las rúbricas necesarias para la heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación del diario reflexivo.

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