St. Luke. Un centro nuevo para un nuevo barrio.

Al pasear por cualquier lugar de Sydney llama la atención la gran cantidad de edificios en construcción. Nuevos rascacielos y barrios van creciendo en la ciudad. Uno de esos nuevos barrios es Marsden Park donde se encuentra mi próximo colegio a visitar. Este barrio es de clase popular donde hay inmigración. La diócesis responde a nuevos barrios y nuevas familias, con un nuevo centro. St. Luke, aún no está terminado y muchas de sus instalaciones son provisionales; pero os garantizo, que lo construido impresiona y mucho. 

Grandes espacios flexibles donde todo es educativo.

Cuando entras en St. Luke, lo primero que me comenta Paul es el lugar donde se construirá la Iglesia, justo a la entrada del colegio. A continuación vemos algunos módulos prefabricados. Hay algunas zonas que están de manera provisional. Sin embargo, hay ya un magnífico edificio moderno que sigue creciendo. 

Lo primero que visito es la zona de Kinder (Educación infantil), lugares abiertos y al aire libre donde los niños juegan con arena. Todo está pensado para la educación. 

Un proceso de cambio

La clave de la implantación es la figura del profesor y su formación se hace muy importante. Se confía en ellos. Un grupo de profesores se encargan de asesorar, acompañar y orientar a todos y en especial a los que tienen menos experiencia. En las Hiperaulas siempre hay un profesor más experimentado con otro de menos experiencia. Estos profesores Coach tienen tiempo disponible para poder trabajar con sus compañeros. Son los “Key Learning Coach” Cada uno desde su especialidad pedagógica. Este coaching y formación es diaria por parte  de este grupo de profesores. 

Los nuevos espacios aquí se han construido así desde el principio, por lo cual no hay duda que los profesores comenzaron a trabajar ya de una manera diferente. Mi pregunta era sobre aquellos colegios en los que los espacios han tenido que adaptarse. ¿En qué momento del proceso se han construido estas nuevas Hiperaulas? Se me comenta que siempre desde el principio. Es lo primero que se hace en el proceso de cambio.

Espacios abiertos pero con protección del sol para los más pequeños.

Antes de comenzar el proceso, a los directores se le envía a otros colegios donde ya se ha consolidado el sistema. Se les forma y pasan allí un tiempo. La pieza clave en la animación y liderazgo del claustro son los directores. Es importante que ellos visualicen el cambio antes de comenzarlo en su colegio. 

Cuando se inicia hay que detectar pronto lo que no funciona para realizar otras acciones correctivas. Todos los centros de la diócesis trabajan en la misma línea. Los logros de un centro son comunicados al resto para el bien común de todos. Los asesores de las oficinas centrales garantizan todo el proceso. 

Las metas y objetivos son para dos años. Da igual el tamaño de la institución. Son metas a conseguir por todos. 

El grupo es un elemento fundamental en el trabajo diario en St. Luke.

Los espacios

Si estás acostumbrado a pasillos con aulas a los lados, donde el toque del timbre marca los cambios de clase. St. Luke está muy lejos de ese patrón. Simplemente no hay pasillos y cualquier espacio se convierte en espacio educativo. 

Todo tiene un porqué. Hay lugares para las asambleas, lugares para el trabajo por grupos, para el trabajo individual… Todo invita al trabajo. 

Los baños son individuales, para prevenir posibles casos de Bullying, y algunos incluso están dentro de las Hiperaulas. Las salas de profesores en St. Luke están duplicadas. Una está destinada al trabajo cooperativo entre los profesores y la otra está más diseñada para el descanso, la conversación y el relax, aunque vimos allí también a profesores trabajando mientras tomaban el café. 

Al subir a la azotea, nos encontramos otro espacio de juego con un original mapa de Australia marcando zonas por colores. Ya os he dicho que todos son espacios educativos, incluido el techo. 

Corchos verticales en el techo y moqueta en el suelo aminoran el sonido.

Cada gran grupo, con dos profesores, está formado por unos 50 alumnos. Las mochilas quedan fuera de los interiores, en los pasillos, por lo que la organización en los espacios internos es mucho más fácil. Llama la atención también la gran cantidad de puntos de luz que puedes encontrar. En cada gran espacio (Hiperaula) hay unos 250 alumnos. Unos espacios son para la indagación, otros para la creación. Los nombres de los espacios son importantes. Siguen los pasos del “PBL”. 

Por supuesto son espacios libres de tarimas y de mesas del profesor. Lo que sí puedes encontrar son innumerables monitores desde donde cada alumno puede conectarse con su dispositivo para trabajar o compartir su trabajo. Los alumnos tienen IPad, Chromebook, ordenadores… Es curioso que estas pantallas están a la altura de los ojos de los alumnos. Cuanto más pequeños son los cursos, a menos alturas desde el suelo se encuentran. Hay también grandes y numerosos  espacios con vinilos para escribir. Las paredes tienen cubrimiento textil para poder pegar cosas con velcros. Los techos con corcho y el suelo de moqueta ayuda a amortiguar el ruido. Lo importante es que todos los espacios son flexibles y hay también otros más pequeños para una atención más individualizada. 

La flexibilidades una de las características principales en St. Luke.

El aprendizaje y el alumno en el centro de todo.

Voy a centrarme en el Curriculum en la descripción de otros centros. Aquí he querido detenerme mucho más en los espacios. Pero pensando en las preguntas que profesores españoles me harían, se me ocurrió preguntar por los exámenes y cuánto valían para la nota. La respuesta fue que no había exámenes como tales. Si hay en St. Luke, muchas presentaciones orales de los alumnos, Porfolio y diferentes trabajos. Los profesores saben en cada momento cómo se encuentra cada alumno en lectura y matemáticas fundamentalmente; pero también tienen mucha importancia, el arte, la música y la dramatización. 

Los alumnos con necesidades educativas especiales están integrados dentro de los mismo grupos, aunque reciben ayuda especial. 

Teníamos que marcharnos. Finalmente no pudimos entrevistarnos con el director que se encontraba ausente, pero el personal del colegio fue encantador. 

Aunque con pena, nos fuimos de St. Luke, pero todavía me queda mucho que ver y aprender en Australia. Así que, os seguiré contando. 

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