Qué es y qué no es un grupo cooperativo

Trabajar en grupos no es lo mismo que trabajar de forma cooperativa. En una clase tradicional, al trabajar en grupo, es probable que algunos alumnos se aprovechen del esfuerzo de los demás. Aunque trabajan juntos, lo hacen sin un verdadero interés en colaborar. Aquellos que desean sacar la tarea adelante se ponen manos a la obra, mientras que otros compañeros adoptan el papel de “componentes parásitos”. El trabajo en grupo no exige cooperación, y los alumnos son evaluados de manera individual.

En el grupo cooperativo, en cambio, los alumnos deben reflexionar constantemente sobre si están trabajando realmente en equipo y mejorar gradualmente su desempeño, aprendiendo a resolver conflictos por sí mismos. Cada miembro del grupo debe asumir responsabilidades y, además, comprometerse a que los demás también cumplan con su parte.

En el aprendizaje cooperativo, el resultado final supera con creces la suma de las capacidades individuales de sus miembros. Los alumnos colaboran estrechamente para realizar un trabajo conjunto, brindándose apoyo tanto académico como personal.

El rol del profesor cambia de forma significativa: debe preocuparse tanto por que los contenidos sean asimilados como por que los estudiantes adquieran estrategias de relación interpersonal.

Para los hermanos Johnson, cuyos enfoques estamos siguiendo, la cooperación se logra trabajando en estos componentes:

Interdependencia positiva.
Responsabilidad individual y grupal.
Interacción estimuladora.
Habilidades interpersonales y de equipo.
Evaluación grupal.

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1. La interdependencia positiva. 

 

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El docente y la tarea propuesta deben dejar claro a los alumnos que o todos salen a flote o se hunden juntos. El esfuerzo de uno beneficia a todos. Cada componente del grupo se beneficia del éxito de los demás como si fuera propio.

En la imagen vemos un barco de remo. En él, todos están remando menos uno. El que no rema se convierte en peso muerto; no solo no aporta su fuerza para cumplir los objetivos comunes, sino que además se convierte en un lastre del que hay que tirar si queremos cumplir nuestras metas. Si todos remamos en la misma dirección y de forma coordinada, es posible que cumplamos nuestras metas. Es posible que estemos ante un barco con timonel, en cuyo caso cada uno está cumpliendo su papel, y un papel importante. Gracias a este timonel, todos trabajan de forma coordinada y al mismo ritmo.

Estamos ante el elemento básico de las situaciones de cooperación. Si no hay cooperación, estamos ante un mero trabajo en grupo, pero no cooperativo. Los alumnos están juntos, pero en realidad no quieren estarlo. Por ello, los alumnos deben saber que solo tendrán éxito si también lo tienen sus compañeros.

Los alumnos llegan a comprender que los esfuerzos y éxitos de cada integrante del equipo no solo benefician a él, sino también al resto del grupo.

Los alumnos deberán aprender tanto los contenidos propuestos como asegurarse de que todos los miembros de su grupo también los aprenden. Se pone en marcha una dinámica de trabajo en la que todos comparten recursos, se apoyan mutuamente y celebran los éxitos conjuntos.

Para que exista la interdependencia es necesario que se establezcan objetivos interdependientes, que hagan necesario el progreso de todos los alumnos (interdependencia de metas). Por otro lado, complementar la interdependencia de metas con otros tipos de interdependencia en relación a las tareas, los recursos, las funciones, las recompensas o celebraciones, la identidad del grupo y el ambiente, será esencial.

Asegurando la interdependencia en estos niveles, se establece en el aula una dinámica cooperativa basada en dos pilares básicos:

  1. Para alcanzar el éxito de todos es necesario el esfuerzo de todos y cada uno de los miembros del grupo, por lo que nadie puede esconderse ni aprovecharse del trabajo de sus compañeros.
  2. Cada miembro del grupo tiene una contribución única para lograr el objetivo del grupo (Atención a la diversidad).
2. Responsabilidad individual y personal. 
 

Cada miembro será responsable de cumplir con la parte del trabajo que le corresponda. Nadie puede aprovecharse del trabajo de los demás. Para que exista responsabilidad individual, es necesario que se evalúe el desempeño de cada alumno. Los resultados de esta evaluación deben ser transmitidos al grupo y al individuo para ayudar a quien lo necesite. Los casos de incumplimiento del trabajo individual deben ser analizados por el grupo.

Cuando en un grupo se trabaja juntos, se ayuda a cada uno de sus componentes a desarrollarse como individuos. Lo interpersonal aquí da paso a lo intrapersonal.

El «efecto polizón», cuando un compañero se aprovecha del trabajo de los demás y obtiene beneficio sin implicarse en la tarea, puede evitarse si el aprendizaje cooperativo está bien diseñado y hay medidas para prevenirlo.

No olvidemos que el aprendizaje cooperativo, más que aprender a hacer las cosas juntos, es aprender juntos a hacer las cosas solos. Por ello, es imprescindible tomar medidas que aseguren la implicación de todos.

Cuando la interdependencia positiva funciona, la responsabilidad personal o individual se promueve. El éxito del equipo depende del aprendizaje individual de cada uno, y debemos ser capaces de establecer estrategias e instrumentos para lograrlo.

Para promover la responsabilidad individual, debemos:

Formar grupos pequeños (de 3 o 4 miembros como máximo).
Evaluar a cada uno por separado (también se evaluará al grupo, pero principalmente la evaluación será personal).
Elegir al azar el trabajo de un alumno para que represente al grupo.
Entregar un portafolio personal.
Fomentar la autoevaluación individual y grupal.
Que cada miembro del equipo firme el trabajo con el acuerdo de «he participado en su elaboración», «estoy de acuerdo con el resultado» y «puedo explicar el trabajo», entre otros.

3. Interacción cara a cara
 
 

La interacción cara a cara es el componente que nos impulsa a realizar una labor en la que cada uno promueve el éxito de los demás. Compartimos los recursos existentes. El grupo aprende a respetarse, apoyarse y alentarse. El grupo debe aprender a felicitarse unos a otros por sus logros.

Los grupos de aprendizaje son, a la vez, un sistema de apoyo escolar y un sistema de respaldo personal. Algunas actividades importantes, tanto cognitivas como interpersonales, solo pueden producirse cuando cada alumno promueve el aprendizaje de los demás, explicando verbalmente cómo resolver un problema, analizando los conceptos que se están aprendiendo, enseñando lo que uno sabe a sus compañeros y conectando el aprendizaje presente con el pasado. Al promover personalmente el aprendizaje de los demás, los miembros del grupo adquieren un compromiso personal con ellos, así como con sus objetivos comunes.

4. Enseñarles habilidades interpersonales y de grupo pequeño.

Debemos empeñarnos en que los alumnos aprendan tanto las materias escolares como las técnicas grupales. Deben aprender a ejercer la dirección, tomar decisiones, crear un clima de confianza en el grupo y aprender a comunicarse. El profesor debe enseñarles las técnicas de trabajo en equipo con el mismo empeño con que les enseña las materias escolares.

El aprendizaje cooperativo es mucho más complejo que el competitivo o el individualista, porque requiere que los alumnos aprendan tanto los contenidos académicos como las prácticas interpersonales y grupales necesarias para funcionar como parte de un grupo. Los miembros del grupo deben saber cómo ejercer la dirección, tomar decisiones, crear un clima de confianza, comunicarse y manejar los conflictos, y deben sentirse motivados a hacerlo. El docente tendrá que enseñarles las prácticas del trabajo en equipo con la misma seriedad y precisión con que les enseña las materias escolares. Dado que la cooperación está relacionada con el conflicto, los procedimientos y las técnicas para manejar los conflictos de manera constructiva son especialmente importantes para el buen funcionamiento de los grupos de aprendizaje.

5. Reflexión sobre el trabajo en grupo

Los miembros del grupo analizan cuándo están alcanzando sus metas y manteniendo relaciones de trabajo eficaces. Los grupos deben determinar qué acciones de sus miembros son positivas o negativas y tomar decisiones sobre qué conductas modificar o conservar.

En las tutorías se debe revisar constantemente estos componentes. En cada una de las asignaturas, el profesor debe tenerlas en cuenta y revisarlas con los alumnos. En estos cinco componentes marcamos la diferencia entre el simple trabajo en grupo y el trabajo cooperativo.

Un elemento importante es el cuaderno de equipo, que recogerá el historial y la evaluación del equipo correspondiente. Es una herramienta que va más allá de la propia evaluación, pero que aquí tiene también un papel importante.

La evaluación del trabajo en equipo es, evidentemente, un aspecto muy importante. Desde el momento en que pretendemos enseñar a nuestros alumnos a trabajar en equipo, si de verdad queremos que le den la importancia que tiene, debemos evaluar sus progresivos logros en ella. Debemos dejar constancia de si realmente están aprendiendo cada vez más a trabajar en equipo, si van aprendiendo a describir lo que saben y también lo que saben los demás, y cómo lo han logrado.

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